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Alguien dijo una vez, que uno nunca termina de conocer a las personas y lo importante en todo caso no es quién lo dijo sino que es una verdad. Claro que en relación a mi última experiencia los pocos meses que he podido compartir con Srta. X, no daban para conocerla realmente, pero me había hecho una idea de ella que ahora ella la hace aparecer como un tanto errada o por lo menos con algunos matices. Srta. X es una mujer para mi muy hermosa, alta, blanca, de pelo negro muy negro y poseedora de un tremendo par de ojos claros (la noche no me ha dejado aun descubrir su verdadero color, tal vez grises, celestes, pardos o verdes, aún no lo se del todo bien).
Posee un silencio, a veces absoluto, que da cuenta de ser una mujer observadora, que observa y analiza los movimientos de cada uno de los que la rodean, armándo de ellos un esquema mental. Podría parecer por esto una mujer dura o calculadora a primera vista, pero tiene un grado de sensibilidad importante que no esta dispuesta a compartir con todos (hace solo algunos dias me enteré que estaba terminando su marina al óleo, sin saber antes que pintaba como yo).
Recuerdo que alguna vez dijo que no le interesaba compartir su sexualidad y hablar sobre ella delante de los que en ese momento nos encontrabamos ahí (estoy seguro que para más de alguien fue una desilución no haber escuchado de sus propios labios esa confesión que podría haber sido transformada en una charla incluso un tanto erotica, no para mi).
A mi no me interesaba escucharla de su boca, yo queria conocerla en el tiempo y cuidado que no estoy hablando de sexo, sino de sexualidad, sin embargo, ese silencio abrió en mí un deseo por conocerla más, recuerdo incluso que después de su negativa a contarnos su sexualidad le dije que aparte de ser una mujer hermosa, su silencio, ese halo de misterio que ella hacía que la rodeara, la hacía mucho más atractiva, más incluso que sus ojos.
Tenemos la suerte de mantener un contacto permanente y por esas cosas de la vida y hablando de pintura le propuse que fuese mi modelo, pero no para pintura sino para fotografía, dijo no tener ningun problema lo que para mi fue una gran sorpresa, primero por que tenía la idea de que su intimidad no estaba dispuesta para ser mostrada a un casi extraño (por lo menos asi me sentía yo hasta ese momento) y segundo por que siendo eso cierto ella estaba dispuesta a abrirse delante del lente de mi cámara, es decir, al parecer no soy yo un total desconocido para ella, dicho de otro modo, me tiene un grado de confianza mayor y eso me agrada.
Tal vez por que se que me la gane. Es posible que hoy tengamos una primera sesión de fotos. Las primeras sesiones siempre tienen un cierto grado de frustración por cuanto es necesario perder el pudor y no solo mostrarnos sino mostrar nuestro interior, nuestros miedos, nuestras certezas, nuestros sentimientos y para llegar a eso es necesario pasar un camino que no se recorre en un par de rollos tomados, sino en un proceso largo que espero llegue a su fin y sea para ambos tremendamente gratificante.
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