Cuando sentimos que nuestro cuerpo se lascera y que nuestra carne se putrefacta para caer en pedazos a la impureza de la tierra.
Cuando nuestro corazón deja de latir y de a poco sentimos, con un inmenso dolor en el pecho, que se nos va la vida, debemos pensar tambien que se nos viene algo mejor... y no es precisamente la insufrible mentira de la divinidad placentera de la diestra en el cielo, hablo de la inquietante tranquilidad de la soledad en la noche eterna.
Cuando las luces se apagan y viene la tranquila oscuridad, cuando a lo lejos sentimos el burbujear de la sangre eterna, cuando vemos aferrarse a nuestras piernas los rozales de rosas negras, que nos apretan y nos sangran despacio y constante con sus espinas, cuando sentimos ese dolor magnifico, es que tenemos una nueva vida.